Deberes de Calixto

Deberes 17 de septiembre: De ley te ha pasado…

Empezamos con la cámara enfocada en un plato se era comido “se era comido” no tiene sentido; ¿qué quieres decir? …. y oímos a alguien oliendo quizás mejor “olfateando” profundamente. Hubo “había” un hombre de traje elegante sentado al lado de la comedora “¿comedora?”. Él se puso con “se puso a” hablar de lo típico en un bus: los olores de la comida, los diferentes tipos de gente, incluso ladrones de celulares… a uno de ellos lo vimos robando un celular del bolsillo de un estudiante. El narrador le robó el mismo celular otra vez, y el ladrón gritó que había estado sido robado. A todo el mundo le importa “importó” un pepino.

alternativa: “se ve a uno de ellos robando”, “gritó que le habían robado”

Un hombre corrió a toda velocidad para coger el bus, y al fin se subió. La puerta se cerró atrapando su maleta (quizás mejor “bolso”, o “mochila” fuera, dejándose “dejándolo” inmóvil. El narrador dijo: «De ley te han cerrado la puerta del bus en la maleta» (¡oh! ¿Él ha dicho “maleta”? Hm. . Este vídeo trata de las experiencias típicas en el transporte público.

La puerta se abrió en la parada siguiente, liberando el “al” personaje principal. El chofer le mandó que siguiese al fondo, a pesar de que el bus estuviese “estaba” colapsado. Para llegar ahí, nuestro héroe atravesó la tormenta. Recibió bofetadas, sus nalgas y “e” ingle estuvieron “fueron” cogidos y olió profundamente una axila velluda y sudorosa. Él surgió del “de la” multitud empapado (en sudor) y sin camisa. Otra vez el chofer le mando que siguiera al fondo, y gritó triunfantemente «¡Ya estoy en el fondo!».

(en Uruguay, la frase típica es “¡al fondo que hay lugar!” :) )

Subió un mendigo al bus; de ley te había pasado que le dabas plata a este señor. Él era manco, no tenía el brazo izquierdo, y le mostró a todo el mundo un “una” cicatriz brutal en el tronco. Le contó una historia triste de su mala fortuna, cómo se cayó de un hombre trabajador no entiendo con su propia negocia “su propio negocio” por un accidente triste y casi imposible: le cayó un rayo en un día soleado de junio en el mismo momenta “momento” que estaba siendo embestido por un toro después de caer de un quinto piso por resbalarse con el jabón. Les pidió dinero a las personas en el bus y le dieron mucho con ganas. Él recibió tanto dinero que se sacó la mano izquierda para tener todo el parné.

Nuestro héroe halló un asiento, justo al lado de una mujer guapa. Él se sentó, y el narrador dijo que de ley te había pasado que te enamorabas a primera vista. Él buscaba una apertura para hablar con ella, y se notó (sin “se”) que ella se estaba abanicando con la mano, y le dijo «Qué calor, ¿no?». Ella asintió sin interés. Él héroe pensó que su hora para sobresalir hubo llegado “había llegado”, y se puso a pie “de pie” para abrir la ventana. Le resultó… difícil. Intentó con las manos y con herramientas, hasta sudar un montón con la esfuerza “el esfuerzo” y hacerse daño en la mano. Una chica joven la abrió con facilidad y le dijo ‘virgen’. Él cayó en vergüenza “A él le dio vergüenza”. Se imaginó decirle “diciéndole” el por que “el porqué” de no podía “de no poder” abrir la ventana para que la guapa no creyese que era un debilucho. Por ejemplo le dijo que sus lindos ojos le habían robado la fuerza. En su imaginación, a ella le gusta “le gustaron” mucho sus palabras, hasta que ella le dio un beso apasionado. Pero en la realidad, le pidió la hora, y ella rechazó bruscamente, poniéndose a “de” pie. El narrador ajuntó ?? al protagonista y le explicó que probablemente moriría solo, y la chica que abrió la ventana añadió «Y virgen».

El narrador comentó que si eras mujer, de ley te habías encontrado con un asqueroso acosador. La mujer que estaba haciendo del papel romántico se encontró con el dicho acosador (de hecho el chorizo de antes) un tipo calvo y gordo, con la camisa abierta y gafas puestas encima la cabeza, le apretó contra su cuerpo. Ella gritó, y él dijo «Es que está lleno, mija». “M’hija”, muy típico sudamericano :) El narrador le apretó contra el malhechor, y él gritó. El narrador le explicó que estaba demasiado lleno, y le besó la cabeza.

Dos adolescentes, un chico y una chica, se subieron y se sentaron justo detrás de nuestro héroe. Ella dijo que no se bajaba: no había llegado la menstruación. Le informó al chico que el feto era suyo. Él no podía creerlo… le acusó que estuvo con otro cuando él había estado en el hospital. El narrador hizo un inciso: «De ley te ha pasado que escuchas una conversación demasiado interesante…». Ellos siguieron añadiendo detalles picantes y a nuestro héroe le interesaba mucho, pero antes de que ellos la terminaran, tuvieron que bajarse. Todo el mundo quería que se quedaran y contaran más, (incluso el chofer, provocando un choque) pero se bajaron. Pues, creo que a ella todavía no le bajó.

Al final, el narrador, con un jersey escolar puesto, dijo que de ley te había pasado que utilizabas el uniforme del colegio para pagar medio pasaje, y la cámara alejar “alejó” el zoom para que mostrara su falda linda. «Gracias, señorita» le dijo el chofer.

Fíjate en el acento y la pronunciación: “chofer” en América Latina, “chófer” en España.