Yo Ya Estoy

Tres amigos jóvenes, un chico gordito de polo rayado, otro chico más flaco del “de” pelo castaño y una chica pelirroja, dan un paseo por un parque entre césped hm; “en un césped” mantenido con cuidado y árboles grandes. Hace un día soleado, y el trío camina despacio en la sombra “a la sombra” de un árbol grande cubierto de liquen.

El chico en el medio habla por móvil. El aspecto del móvil y el estilo de la ropa parecen ser de los ’10. Él se despide por teléfono con «Dale, topes» y les pregunta a sus compañeros si quieren ir a una fiesta. La chica le dice que sí, y él le contesta que hay que ir de terno, o sea, llevar traje para entrar ¡muy bien! “terno” es una palabra anticuada para “traje”. Evidentemente, está en uso en Ecuador :) . En cuanto se oye el código de vestimenta, el otro chico se cambia del polo rayado a un traje muy elegante, como si estuviera hechizado para seguir commands ¿hm? enseguida, y dice: «¡Yo ya estoy!» Sus dos compañeros lo miran con la cara “con cara de” de extrañeza, y la chica le dice desconcertada: «¿Carajos, siempre haces eso?» Parece que han visto este truco antes. mejor: “habían visto”

– ¿Hacer qué? – le contesta el chico elegante. Está claro que él tampoco entiende el fenómeno.

De repente llega una camioneta sucia. Dos hombres de gafas de sol y gorra les apuntan sendas pistolas (¡te ha gustado la palabra “sendos”!! jeje) a los tres amigos. El hombre en la parte trasera de la camioneta les ordena que se tiren al suelo ahora mismo. Y nuestro héroe dice: «¡Yo ya estoy!» desde el suelo. Los dos criminales se desconciertan al ver la rapidez con la que el chico se ha tirado al suelo. Les parece muy extraño que las órdenes sean seguidas con tanto entusiasmo. Los otros dos amigos se ponen la cara asustada “ponen cara asustada” . El chico delgado les pregunta a los criminales si su amiga y él deben tirarse al suelo también pero en lugar de eso el hombre les ordena agresivamente que entren a la camioneta todos. Claro, nuestro héroe surge de la puerta abierta y dice: «¡Yo ya estoy!», dándoles susto “dándolesun susto” a los dos criminales.

– ¡¿Cómo mierdas hacer eso!? – le demandan. debería ser “haces eso”; no he vuelto a escuchar el vídeo

– ¿Hacer qué? – vuelve a contestarles.

Todos van a un sitio de los criminales. una “guarida”. No sé cómo se traduce :P Solo hay un fluorescente brillante en el techo que ilumina bien a los tres amigos sentados. «¡Se mueven y se mueren, perras!» les avisa uno de los criminales. La chica se encoge contra nuestro héroe por el susto. El criminal le pregunta al jefe cómo van todos, y él le contesta que todo está bien pero hay que atar a los tres amigos. Se oye «¡Yo ya estoy!». Les da horroriza sin “da” que él sea “esté” atado muy bien en el suelo. Los criminales no dan crédito a sus ojos. Les preguntan a los otros dos sobre sus poderes, si pueden hacer los trucos iguales hm; “los mismos trucos”, probablemente . El chico les dice que no y la chica tampoco. Y, de alguna manera, nuestro héroe asombroso de su propio asiento les dice «¡Yo tampoco!». Los criminales chillan, y la chica les tranquiliza diciendo que con el tiempo se acostumbrarán.

Los tres están bien atados a las sillas, y les dando “y dándoles” la espalda a ellos, los criminales llaman por teléfono para pedir el rescate. La mujer les ruega que no les hagan daño a los chicos. Le cuentan que tiene que pagar 50 mil en efectivo para asegurar que los amigos regresen a casa sanos y salvos. Pero del teléfono escuchan «¡Yo ya estoy!». Los criminales se ponen despavoridos. Uno le confesa “confiesa” a otro “al otro” que tiene miedo de girar y ver a los tres. El otro mira y ve que nuestro héroe no está.

– Hijo de puta, vuelve…–le ordena.

– ¡Ya volví! – anuncia entrando tranquilamente al cuarto. – Mi mamá les mandó un saludo – les dice a sus amigos.

El criminal flipa, dándoles un susto a los 3 amigos. Pero antes de que dispare la pistola, el otro le tranquiliza y le dice que mantenga la cabeza fría. De repente se oyen las sirenas de la policía. «Nos cagamos» dice. Se sin “Se” suena un pedo y se escucha «Yo ya estoy». Los otros dos amigos se mueven un poco lejos de él para evitar el olor pero todavía están atados.

El criminal en cargo “a cargo” grita que hay que agarrar un rehén. Por supuesto, nuestro héroe se coloca en los brazos del otro criminal con el cañón de la pistola contra la sien, y dice: «Yo ya estoy». El otro criminal dice asustado que no hace nada, que ni siquiera tenía pistola en la mano…

Los dos criminales surgen de la puerta a la noche y a las luces de la policía. «¡Nos rendimos!» gritan arrodillándose. «¡Sáquenos de aquí!». Nuestro héroe les resulta demasiado poderoso y prefieren la cárcel a un momento más de tortura.

En la cárcel, los criminales parecen relajados y disfrutan el momento de paz. Solo les hace falta «un buen duchazo». Desde el baño, se oye: «¡Yo ya estoy!». Él se está duchando. (Y claro, todas las comedias tienen que hacer una broma de «caerse el jabón» en estas situaciones. Yo la odio porque la violación en las cárceles pasa muchas veces de verdad, y además, esa broma ya ha sido hecha muchísimas veces). Chillan. Sigue la pesadilla.

Buen trabajo, Calixto.